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La Fundación Encuentro participa en las III Jornadas del Instituto de Enseñanza Aprendizaje (IEA)

 

La Fundación Encuentro participó en las III Jornadas del Instituto de Enseñanza Aprendizaje (IEA), organizadas los pasados días 25 y 26 de abril por la Universidad Camilo José Cela. En el encuentro, que llevaba por título ‘Competencias básicas para el aprendizaje permanente: un nuevo enfoque del proceso didáctico', la coordinadora del Foro de Experiencias de Experiencias Pedagógicas de la Fundación Encuentro, Silvia Pradas, participó en un panel de expertos con una ponencia titulada ‘Aprender y enseñar con las nuevas tecnologías'.

El debate, que giró en torno a las competencias básicas desde las áreas del currículo', fue moderado por Demetrio Fernández González, inspector central de Educación, y contó también con la participación de Presentación Caballero García, directora de programas presenciales del Instituto de Enseñanza-Aprendizaje, quien tituló su intervención ‘El valor añadido de las competencias emocionales'.

Las Jornadas fueron inauguradas por el secretario general de Educación del Ministerio de Educación y ciencia (MEC), Alejandro Tiana. La clausura corrió a cargo de Carmen González, viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid.

En su intervención, la coordinadora del Foro de Experiencias de Experiencias Pedagógicas de la Fundación Encuentro puso de relieve que no hay buenas tecnologías y buenas innovaciones sin personas competentes que sepan usarlas adecuadamente y sacarles provecho. “De la misma manera que no se puede disponer de personas competentes”, resaltó Silvia Pradas, “si no existe primero un proyecto educativo que defina el papel que debe desempeñar la tecnología y la innovación y cree las condiciones organizativas necesarias y suficientes para catalizar y encauzar las actitudes, aptitudes y capacidades de las personas en la dirección fijada”.

Sobre el aprendizaje y la enseñanza con las nuevas tecnologías, Pradas puso de manifiesto dos peligros. El primero, centrar la valoración únicamente en la relación resultados/objetivos, ya que puede ser contraproducente para fomentar el desarrollo de competencias. Ello puede originar, y es el segundo riesgo, que las personas sólo se preocupen de qué consiguen y no de cómo lo consiguen.

Tras definir las competencias como aquellos comportamientos observables y habituales que posibilitan el éxito de una persona en su actividad o función, Silvia Pradas habló de los nuevos ambientes de enseñanza-aprendizaje, que requieren nuevos criterios desde los que establecer qué se debe enseñar y qué competencias deben adquirir los alumnos.

Tal como señaló, las competencias tecnológicas son el resultado obtenido de la integración de tres elementos: el reto estratégico, que pone de manifiesto lo que quiere ser y la propia razón de ser la educación; la dotación en recursos tangibles e intangibles, que revela lo que está en condición de ser y de hacer, y que incluye los conocimientos, los procesos, los sistemas de información y comunicación; y las capacidades dinámicas, que se traducen como lo que es capaz de ser y hacer la escuela en función de la experiencia y de las habilidades, destrezas, creatividad y talento, si bien es importante que estas capacidades se vayan renovando constantemente, de acuerdo a lo que se vaya aprendiendo y desaprendiendo.

Respecto a las competencias del alumnos, la coordinadora del Foro de Experiencias Pedagógicas de la Fundación Encuentro se refirió a las cinco grandes dimensiones que determinan qué competencias y habilidades deben conseguir los alumnos. Esas grandes dimensiones son: lograr las capacidades para desarrollarse individualmente y socialmente en la sociedad de la información, explotar el potencial de las TIC en todas las áreas y ámbitos de la enseñanza y el aprendizaje, utilizar las TIC para dar soporte a objetivos educativos generales, aprovechar los nuevos entornos de comunicación para participar en comunidades de aprendizaje formales e informales, y el control y modelización.

Y en cuanto a las del profesorado, destacó dos niveles. El primero tiene que ver con la formación del profesorado en estándares de competencias en TIC para que ellos también sean capaces de transmitir los conocimientos, habilidades y competencias que deben adquirir los alumnos. Y el segundo, ha de suponer trabajar en el desarrollo de una propuesta coherente y eficaz en la determinación de estándares en competencias y habilidades TIC para los alumnos, “a través de estudios, investigaciones y proyectos que ofrezcan un marco teórico desde el cual poder crear, contextualizar y readaptar qué aspectos deben aprender los alumnos”.

Como conclusión, Silvia Pradas puso de manifiesto que no hay buenas tecnologías y buenas innovaciones sin personas competentes que sepan usarlas adecuadamente y sacarles provecho. Y que, de la misma manera, no se puede disponer de personas competentes si no existe primero un proyecto educativo que defina el papel que deben desempeñar la tecnología y la innovación y cree las condiciones organizativas necesarias y suficientes para catalizar y encauzar las actitudes, aptitudes y capacidades de las personas en la dirección fijada.

 

 

 

 

 

 

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