Tecnologías en el aula

Publicado el 06 de octubre de 2009 por Luis Fernando Vílchez

El Informe España 2009, de la Fundación Encuentro, que será presentado próximamente, incluye un capítulo, fruto de una amplia investigación, sobre "Tecnologías aplicadas a la educación y procesos de enseñanza-aprendizaje en el aula". El propio título ya recoge, en cierto modo, dónde hemos querido colocar los acentos, en la pedagogía, en la educación, como conjunto de acciones y objetivo final, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, donde se inserta la gran potencialidad de las tecnologías, y en el aula, como ámbito y situación para todo lo anterior, sin que desconozcamos otros ámbitos y usos, merecedores de estudio e investigación, como sería el familiar, o el de las redes sociales.

La metodología que hemos seguido en la investigación es compleja, como debe ser siempre la que se emplee para abordar cuestiones igualmente complejas, como las educativas. Los resultados obtenidos suponen, por un lado, lo que constituye un corpus de consenso entre los expertos sobre el tema objeto de estudio, una comparación rigurosa con otros estudios y un paso adelante, el que estimamos haber dado con nuestra aportación específica.

Defendemos 3 tesis, así expresadas:

1ª Innovación tecnológica e innovación educativa deben caminar en sintonía.

2ª Hemos de caminar hacia aprendizajes más significativos, autónomos y cooperativos, con el uso de las tecnologías en el aula.

3ª La preparación e implicación del profesor son claves en este empeño.

De nuestro Estudio se deduce que el simple uso de internet y, en general, de las tecnologías en el aula, no llevarán aparejado un progreso significativo en los aprendizajes de los alumnos y en su rendimiento, si no van acompañados de un replanteamiento pedagógico a fondo de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Las tecnologías, por sí solas (sin que cambien otros aspectos sustanciales en las situaciones educativas) no provocan una mejora en la enseñanza y en el aprendizaje. Constituyen una gran oportunidad para la educación y un reto. Todo esto debe ser asumido con bases pedagógicas contrastadas que supongan un cambio efectivo, en definitiva, enseñar de otra manera, aprender de otra manera, llevándose a cabo, con la ayuda de las tecnologías, no sólo una innovación, sino una verdadera renovación a fondo de la educación. El Estudio e investigación también demuestran que los efectos del trabajo con las tecnologías en el aula son reales cuando obedecen a objetivos bien planteados, procesos organizados, y cuentan con una estructura del centro escolar que lo favorezca. En este sentido, los datos de la muestra de nuestro Estudio, representada por profesores y alumnos que vienen trabajando de manera sistemática con tecnologías en el aula, refleja resultados significativamente distintos a los de otros Estudios, donde no consta esto, y ello tanto en términos de eficacia, como de satisfacción. En medio de todo este proceso, el papel del profesor, su formación, su preparación ad hoc, su implicación en el cambio de paradigma pedagógico, son absolutamente fundamentales.

Estamos seguros de que lo expuesto hasta aquí suscita preguntas, controversias y debates. Por nuestra parte, abrimos uno con preguntas como las siguientes, que han estado presentes en el entramado de nuestra investigación: ¿Qué metodología es la adecuada para favorecer un proceso constructivo del conocimiento, empleando las tecnologías?, ¿pueden identificarse y planificarse las tareas a través de aquellas, en función del tipo de habilidades que se desea propiciar?, ¿es válido cualquier tipo de tarea o actividad, relacionada con estas tecnologías, para lograr aprendizajes efectivos?, ¿han cambiado, o pueden cambiar, los estilos de aprendizaje de los alumnos por influencia del uso de las tecnologías en el aula?

Queda, pues, abierto un debate constructivo, al que les invitamos. La palabra ahora es de ustedes.