La telefonía móvil ocupa un lugar de privilegio en el nuevo escenario que configuran las tecnologías de la información y de la comunicación. Su rápida y masiva penetración en la sociedad española está modificando nuestra forma de relacionarnos, de trabajar, de disfrutar nuestro tiempo de ocio, de vivir en familia... El teléfono móvil se ha convertido en un objeto cotidiano, omnipresente: casi uno de cada dos españoles dispone al menos de uno y 9 de cada 10 usuarios y 8 de cada 10 no usuarios consideran que en un futuro próximo todos llevaremos un móvil.
La explicación de su rápida y amplia asimilación está en la adecuación al modo de vida que caracteriza a la mayoría de las sociedades actuales. Nos encontramos ante un objeto que es a la vez símbolo y revelador de nuestra época. En el móvil se retrata nuestra sociedad: sus necesidades, sus deseos y también sus contradicciones. Esas mismas necesidades, deseos y contradicciones seguirán manifestándose, quizá con mayor intensidad, en un futuro ya muy próximo, cuando sea plenamente operativa la convergencia entre telefonía móvil e Internet.
