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Informe España 2012

Presentación del Informe España 2012

Madrid, 13 de diciembre de 2012

El día 13 de diciembre tuvo lugar la presentación del Informe España 2012, que hace el número 19 de la serie de los informes de la Fundación Encuentro sobre la realidad social española. Los casi 200 asistentes siguieron con interés las intervenciones del Presidente de la Fundación Encuentro, José Mª Martín Patino, del director general, Agustín Blanco, y del profesor de la Universidad de Barcelona Xavier Martínez Celorrio, responsable de uno de los capítulos del informe.

En su intervención José Mª Martín Patino comenzó destacando el hecho de que el informe de la Fundación Encuentro se halle a punto de cumplir dos décadas de publicación anual ininterrumpida, lo que no deja de constituir una rareza en el escenario español para una obra de estas características. Y lo hace, además, con una fuerte apuesta por la difusión a través de los medios digitales. A este respecto, destacó el hecho de que el informe en su versión digital haya superado ya más de 32.000 visitantes exclusivos y que se hayan descargado en torno a 40.000 capítulos del informe y casi los mismos indicadores, con una media diaria de casi 60 en ambos casos. El impacto geográfico se extiende por más de 100 países, entre los que destacan por número de visitantes y descargas México, Colombia, Argentina, Perú, Estados Unidos, Alemania, Venezuela, Francia y Reino Unido. Toda esta labor, y el resto de las actividades de la Fundación Encuentro, sería imposible sin el apoyo de instituciones y empresas, como la Fundación Ramón Areces, la Fundación MAPFRE, Securitas, Fundación la Caixa y Fundación Telefónica. La continuidad y mejora de la labor de la Fundación Encuentro -y en particular del informe- depende en buena medida de este apoyo y de otros que se puedan adherir al proyecto.

Buena parte de su intervención la dedicó el Presidente de la Fundación Encuentro a destacar la importancia de contar con una potente batería de indicadores sociales, mucho más necesaria en tiempos como los actuales, en los que la economía y los indicadores económicos parecen opacar el resto de las dimensiones de la vida de una sociedad. A este respecto, señaló: A lo largo del siglo XX, coincidiendo casi siempre con períodos de crisis económica o social se ha ido haciendo patente que ese utilísimo conjunto de indicadores económicos no era suficiente para analizar de forma comprensiva el progreso de la sociedad. Es en esos momentos cuando se plantea, con diferentes formulaciones, la necesidad de contar con un sistema de indicadores sociales que permita completar el cuadro de la sociedad en su conjunto. Para ampliar y profundizar el debate público, para acercarlo a nuestras preocupaciones cotidianas y elaborar políticas públicas más efectivas, necesitamos hacer un seguimiento cercano de otros aspectos de nuestra realidad nacional y reconocer que también muchos datos sociales y humanos reclaman nuestra atención. Estos elementos pueden informarnos sobre nuestro acceso a la sanidad, a la calidad de la educación, a las condiciones de la vivienda, al grado de satisfacción con el trabajo y el sentido nacional de seguridad, mundial y ciudadana. Estas condiciones deben ser tan claramente visibles como el resto del cuadro .

Para José Mª Martín Patino, los indicadores sociales y la reflexión a partir de ellos en torno a los procesos que conforman nuestra sociedad constituyen elementos básicos para poner orden en una realidad compleja cuya descripción no se agota en sus dimensiones cuantitativas, sino que reclama una lectura también cualitativa. Sólo desde esa percepción y análisis también complejos podemos fundamentar un diálogo y un pensamiento públicos que nos permitan avanzar como sociedad. Ése es el ámbito de actuación del informe de la Fundación Encuentro.

A continuación intervino el director general de la Fundación Encuentro, que expuso brevemente el enfoque general del informe España 2012 y destacó las principales ideas de los distintos capítulos. Comenzó su intervención con las siguientes palabras: Vivimos tiempos de cambios profundos. Unos más evidentes, otros no tan perceptibles; unos más inmediatos, otros de más largo alcance. Son cambios que afectan a ámbitos básicos de nuestro modelo social y político, pero también a nuestra vida cotidiana; a grandes procesos que definen nuestra condición de ciudadanos y también a actividades aparentemente intrascendentes de nuestro día a día .

Entre estos últimos destacó la presencia constante y ubicua de las tecnologías de la información y la comunicación en prácticamente todos los ámbitos de la vida social y personal, lo que ya se denomina sociedad hiperconectada. Las tecnologías de la información y la comunicación están en la base del verdadero cambio de época al que estamos asistiendo, en el cual, como en toda transformación, hay riesgos y hay oportunidades en muy distintos ámbitos. En el balance deben primar, no obstante, las tremendas oportunidades sociales, económicas y políticas que este contexto tecnológico nos ofrece, pero éstas sólo se realizarán si desde dentro son permanentemente interpeladas respecto a su impacto en la vida de las personas y de la sociedad. En un contexto más general, el gran cambio tecnológico que implica Internet no sólo ha modificado ya el funcionamiento del sistema económico y está cambiando el escenario de nuestra vida cotidiana, sino que está generando una profundización de la crisis de legitimidad de las  instituciones políticas y representativas de la democracia.

En el informe España 2012 -señaló Agustín Blanco- se abordan también otros procesos de cambio que se ven muy condicionados por la grave crisis económica que atravesamos. Las empresas españolas han realizado evidentes avances en temas económicos y tecnológicos, pero mantienen una actividad bastante escasa en prácticas relacionadas con los proveedores, los empleados y la sociedad en general. Las que mejor están resistiendo los embates de la crisis económica son las grandes empresas, lo que debería reconducir el apoyo institucional no a las empresas pequeñas, sino a aquellas con vocación de crecimiento. También el sector del transporte se ve abocado a una redefinición de sus esquemas de desarrollo. Según el director general de la Fundación Encuentro, la drástica reducción de los recursos disponibles no sólo obligan a una ralentización de los proyectos iniciados y a un replanteamiento de los previstos, sino que demandan un análisis y una reflexión más compleja sobre el rendimiento económico, social y territorial de esas infraestructuras, la necesidad de disociar crecimiento económico y movilidad, la reducción del impacto ambiental del transporte mediante la gestión de la demanda más que mediante la mejora de la calidad de la oferta y una planificación urbana más preocupada por hacer vivibles nuestras ciudades que por lograr una mayor fluidez y velocidad en el tráfico.

Desde un punto de vista social, los duros recortes previstos en el sistema sanitario constituyen uno de los grandes elementos de preocupación de los ciudadanos españoles, por cuanto ponen en riesgo uno de los pilares básicos de nuestro Estado de Bienestar y nos alejan del modelo europeo. En palabra del director general de la Fundación Encuentro , en estos momentos lo que está en juego en sanidad es mucho más que un reajuste de recursos a causa de una crisis que algún día se superará. No hablamos de ideas o ideologías cambiantes, hablamos de la salud y de la vida de las personas. Hablamos de profesionales sanitarios e investigación biomédica de alta cualificación forzados a optar entre infraemplearse o emigrar. Y hablamos de un sistema sanitario laboriosamente construido a lo largo de décadas de esfuerzo e ilusión, que ha alcanzado altas cotas de valoración social y prestigio internacional.

Agustín Blanco finalizó su intervención señalando que ante este conjunto de cambios de gran calado tanto desde un punto de vista social, económico y político el diálogo y la búsqueda de consensos para hacer frente a los retos que como sociedad nos plantean resultan absolutamente necesarios. Desgraciadamente, el instrumento del diálogo, el lenguaje, se ve sometido hoy a un evidente proceso de degradación en el ámbito público, fundamentalmente en el debate partidista y en los medios de comunicación.

Finalmente, el profesor Xavier Martínez Celorrio expuso algunos de los principales resultados del trabajo de investigación recogido en el capítulo "Educación y movilidad social". Comenzó resaltando el hecho preocupante y novedoso en las últimas décadas en nuestro país de que la expectativa de muchos jóvenes españoles de clase media ya no es mejorar la posición socioeconómica de sus padres; al contraria, en no pocos casos el riesgo es retroceder. El efecto depresivo de la crisis extiende un gran fatalismo en toda la sociedad: el 70% de los españoles creen que sus hijos vivirán peor que ellos. El capítulo analiza la movilidad social de los españoles nacidos entre 1942-1981 respecto a sus padres, llegando hasta el año 2006.

Durante los últimos cuarenta años, la estructura social española se ha transformado en una sociedad de clases medias, superando un período en el que predominaba la clase industrial obrera llegada a los núcleos urbanos desde las zonas rurales agrarias. La movilidad intergeneracional ha sido claramente ascendente. Al analizar los destinos sociales de los hijos en relación con los de sus padres, se comprueba que un tercio de las clases de los padres han dejado de existir y han dado paso a un tercio de nuevas profesiones y posiciones de clase.

El proceso de convergencia de nuestra pauta de movilidad social con la de los países europeos de nuestro entorno se aceleró desde mediados de los años ochenta y especialmente durante los noventa. La reactivación económica de mitad de los años ochenta, el proceso de modernización empresarial y del sistema productivo, la ampliación y consolidación de las políticas y estructuras de un Estado de Bienestar de corte socialdemócrata y el ingreso en Europa, entre otras causas, hicieron posible un desarrollo inédito de las oportunidades de ascenso social intergeneracional, muy por encima de la media europea, sobre todo en el caso de los hombres. Hasta 2006, el 37% reproducía la misma clase social del padre y el 63% era móvil: 41% ascenso de clase + 22% descenso. Por la alta herencia social en los extremos, casi toda la fluidez reside en las clases intermedias (38% del total).

En España el ascensor social en los años 90 superaba la media europea pero en los 2000 se modera y converge con Europa. Señaló, no obstante, el profesor Martínez Celorrio algunos elementos diferenciales de nuestro país: por un lado, en España, la clase directiva-profesional tiene mayor reproducción y herencia (59%) que la media de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido; además, entre hijos de obreros cualificados, el 22% de los europeos ascienden a la clase profesional, mientras que los españoles lo hacen en un 15%.

Este desarrollo y modernización socioeconómica de nuestro país fue en gran medida posible, según Martínez Celorrio, por el importante aumento del nivel educativo de la población española en las últimas décadas. El 33% del ascenso social es de universitarios, el 30% de estudios secundarios, el 24% de estudios básicos y el 13% de los que no tienen sin estudios. Diplomaturas (65%) y licenciaturas (62%) logran mayor ascenso que los niveles básicos (34%) o sin estudios (29%). Las trayectorias de movilidad dependen del origen social y se jerarquizan según el nivel de logro educativo Se logra un mejor enclasamiento y un mayor rendimiento de los títulos cuanto más alto sea el origen y a la inversa. Como corolario de estos datos, afirmó que faltan políticas equitativas que neutralicen la influencia del origen social en la educación y la movilidad. Más aún en estos momentos en que los recortes en el ámbito educativo alcanzan a instrumentos tan importantes a este respecto como las políticas de becas.

El profesor Martínez Celorrio destacó que en el capítulo se estudia también la fluidez social de los distintos territorios. Se ha analizado la fluidez y rigidez social por territorios, y contra lo que constituye el estereotipo dominante, Andalucía no es la región más rígida y clasista de España. Este lugar lo ocupan las comunidades autónomas de la denominada España interior (Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón), mientras que los territorios con mayor movilidad social son Cataluña, Madrid.

La realización de este capítulo ha sido posible por disponer de los resultados de una amplia encuesta del CIS de 2006. El profesor Martínez Celorrio abogó por la continuidad de estos instrumentos estadísticos, sin los cuales resulta imposible hacer un seguimiento detallado de procesos sociales de tanto alcance como los que afectan a la estructura social de nuestro país y a la influencia del factor educativo.

Durante la comida se abrió un turno de preguntas y comentarios, en el que intervinieron algunos de los asistentes como Valentín Cabero, Salvador Sánchez Terán, Claro Fernández-Carnicero, Isabel de Andrés, Miguel Ángel Quintanilla e Ignacio Buqueras.

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